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No existe una "vida útil" fija para una línea de amarre. Es como los zapatos que usamos; los que se usan a diario para hacer caminatas se desgastarán más rápido que los que solo se usan ocasionalmente para caminar.
Los diferentes materiales tienen inherentemente diferente resistencia al envejecimiento.
Fibras sintéticas: Por ejemplo, nailon o poliéster. Su mayor enemigo es la radiación ultravioleta de la luz solar. La exposición prolongada a la luz solar hace que las fibras se vuelvan quebradizas y pierdan elasticidad.
Materiales de alta tecnología: Algunas líneas de amarre de alta gama tienen recubrimientos especiales antiabrasión en su superficie y su vida útil suele ser mucho más larga que la de las cuerdas de polipropileno comunes.
Cables de acero: su enemigo es la corrosión del agua de mar. Si el aceite antioxidante no se aplica con frecuencia, la oxidación reducirá significativamente su vida útil.
"Intensidad de trabajo": si el barco está amarrado con frecuencia en puertos con fuertes vientos, mares agitados y grandes amplitudes de marea, la cuerda se estirará y contraerá repetidamente bajo fuertes fuerzas, provocando la generación de calor y la fatiga gradual de las fibras internas.
Daños por fricción: Esta es la "causa de muerte" más común en las líneas de amarre. Si la cuerda pasa a través de guías o sobre los bordes del muelle sin cubiertas protectoras, la fricción prolongada y repetida deshilachará o incluso romperá la cuerda.
Lavado y secado: Los cristales de sal del agua de mar actúan como pequeñas cuchillas, cortando y dañando las fibras del interior de la cuerda. Enjuagar con agua dulce después de cada uso puede prolongar significativamente su vida útil.
Entorno de almacenamiento: La vida útil de una línea de amarre será muy diferente dependiendo de si está apilada al azar en la cubierta al sol o cuidadosamente enrollada y almacenada en un armario para cuerdas fresco y bien ventilado.
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